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7 de septiembre de 2026

La sostenibilidad en « ANKER »: muchos pequeños pasos que, juntos, marcan la diferencia

Para nosotros, en ANKER , la sostenibilidad no es un proyecto aislado con un inicio y un final definidos. Más bien la entendemos como un proceso continuo y como parte de nuestra actuación diaria. No se trata exclusivamente de grandes cambios. A menudo son precisamente las numerosas decisiones menores en materia de producción, aprovisionamiento, logística y el día a día laboral las que marcan la diferencia a largo plazo.

Como empresa con una larga trayectoria y producción propia, nos planteamos una y otra vez las mismas preguntas fundamentales: ¿Dónde podemos ahorrar recursos? ¿Qué materiales se pueden utilizar de forma más eficiente? ¿Qué procesos actuales podemos mejorar? ¿Y cómo podemos diseñar nuestras cadenas de suministro para que no solo funcionen de forma fiable, sino que, al mismo tiempo, consuman la menor cantidad posible de recursos?

Nuestra respuesta a esto no es un simple catálogo de medidas. Para nosotros, gestionar de forma más sostenible significa más bien revisar periódicamente los procesos existentes e introducir cambios allí donde sean razonables y se puedan aplicar de forma duradera.

Un buen ejemplo de ello es la gestión de las sustancias peligrosas en nuestra producción. Desde 2019, hemos logrado reducir en un 25 % el número de sustancias peligrosas que utilizamos. La evolución es aún más notable en lo que respecta a las cantidades utilizadas: en este caso, hemos conseguido reducir el consumo hasta en un 50 %.

Detrás de estas cifras no se esconden cambios radicales en el proceso de producción, sino numerosas optimizaciones específicas. Entre ellas se incluyen, por ejemplo, tamaños de envases mejor adaptados a las necesidades reales y ciclos de pedido ajustados. Al mismo tiempo, analizamos continuamente en qué aspectos se pueden adaptar los materiales o procesos ya establecidos.

Las repercusiones se aprecian en varios ámbitos. Un menor consumo supone un menor uso de materiales y una menor necesidad de almacenamiento. Al mismo tiempo, se reduce la manipulación de dichas sustancias por parte de nuestros empleados. Es fundamental que estas mejoras se apliquen sin comprometer la calidad ni la seguridad de nuestros productos.

También en lo que respecta al embalaje, apostamos por reutilizar los materiales disponibles de la forma más sensata posible. Junto con nuestro socio KAROPACK GmbH, damos un nuevo uso a los cartones usados. A partir del cartón ya utilizado se fabrican almohadillas de relleno, que posteriormente se vuelven a emplear como material de relleno y protección en el envío de nuestros productos.

De este modo se crea un ciclo sencillo: un embalaje usado se convierte en material de embalaje nuevo. Reducimos la necesidad de material de relleno adicional y, al mismo tiempo, podemos garantizar que nuestros productos estén suficientemente protegidos durante el transporte. Una vez utilizados, los cojines de relleno pueden incorporarse fácilmente al ciclo de reciclaje a través de la recogida de papel usado.

Este enfoque complementa el resto de nuestras medidas en materia de embalaje y envío. ANKER apuesta, entre otras cosas, por cajas de cartón y materiales de embalaje con certificación FSC y, según sus propias declaraciones, prescinde en gran medida de los envases de plástico.

Sin embargo, para nosotros, la sostenibilidad comienza incluso antes del envío. Un factor esencial son las distancias lo más cortas posibles. La mayor parte de nuestros productos se fabrican en nuestra sede central de Bielefeld. Al mismo tiempo, colaboramos, siempre que es posible, con proveedores regionales. Las distancias cortas de abastecimiento no solo favorecen una producción fiable y rápida, sino que también permiten evitar trayectos de transporte innecesariamente largos dentro de la cadena de suministro. Por lo tanto, la producción «Made in Germany» no es solo una cuestión de calidad, competencia en la fabricación y flexibilidad para ANKER , sino que también desempeña un papel importante en la visión de la sostenibilidad de la empresa.

En este contexto, también se analiza de forma continua el propio proceso de producción. El objetivo es reducir paso a paso el consumo de recursos como la electricidad y el agua, así como el volumen de residuos generados. No todas las optimizaciones son visibles de inmediato desde fuera. Sin embargo, en conjunto, unas máquinas más eficientes, unos procesos adaptados, un uso más consciente de los materiales o una menor cantidad de desechos pueden suponer una contribución relevante.

Además, con nuestro traslado al nuevo edificio, hemos podido reorganizar varias áreas y reducir considerablemente nuestro consumo energético. En comparación con la situación anterior, este se ha reducido aproximadamente a la mitad. Al mismo tiempo, toda nuestra electricidad procede de fuentes renovables.

A esto se suman otras medidas en el edificio y en el día a día laboral. Entre ellas se incluyen, por ejemplo, la iluminación LED de bajo consumo, los termostatos de calefacción y las barreras térmicas. La creciente digitalización de los documentos internos también contribuye a reducir los procesos de impresión y a disminuir el consumo de papel.

Para nosotros, la actuación sostenible tampoco se limita a las puertas de la fábrica. La movilidad diaria de nuestros empleados también juega un papel importante. ANKER está sustituyendo gradualmente su flota de vehículos de empresa por vehículos eléctricos y fomenta formas alternativas de movilidad mediante una oferta de alquiler de bicicletas. Al mismo tiempo, las reuniones digitales se han convertido en un elemento fijo de nuestra colaboración. No todas las citas requieren un viaje de negocios. Cuando el intercambio presencial no aporta ningún valor añadido, los formatos digitales permiten evitar los desplazamientos y, al mismo tiempo, hacer que la colaboración sea más eficiente.

Para nosotros, ser una empresa sostenible implica algo más que tener en cuenta el consumo de energía y materiales. Actuar de forma responsable también se refiere a la colaboración con los empleados, los clientes, los proveedores y los socios comerciales. Por ello, con nuestro Código de Conducta hemos definido normas vinculantes en materia de comportamiento ético, responsabilidad social y cumplimiento de la legislación, tanto dentro del Grupo ANKER como en la colaboración con nuestros socios.

Este enfoque integral encaja con nuestra identidad como empresa que, desde hace muchos años, desarrolla productos y soluciones para el punto de venta y sigue fabricando una parte importante de su hardware en Bielefeld. Para nosotros, la sostenibilidad no significa rediseñar por completo todos los procesos de la noche a la mañana. Significa, más bien, asumir la responsabilidad en aquellos ámbitos sobre los que podemos ejercer influencia.

La reducción de sustancias peligrosas, la reutilización de materiales de embalaje, las cadenas de suministro cortas, una producción que ahorra recursos, las energías renovables, el uso reducido de papel y la reducción de los desplazamientos innecesarios: cada una de estas medidas, considerada por sí sola, puede parecer que, en un primer momento, solo afecta a una parte de la empresa en su conjunto.

Sin embargo, en conjunto forman un panorama más amplio.

Precisamente ahí radica, para nosotros, la idea fundamental: el cambio sostenible no suele surgir de un único gran paso, sino de muchas mejoras concretas que se convierten en parte integrante de la empresa de forma duradera.

Estamos orgullosos de lo que ya hemos logrado en este camino. Al mismo tiempo, sabemos que la sostenibilidad no es un estado que una empresa alcance de forma definitiva en un momento dado. Por eso, seguiremos analizando nuestros procesos, estudiando nuevas posibilidades y mejorando aquellos aspectos en los que podamos utilizar los recursos de forma aún más responsable.

Porque el cambio suele empezar de forma muy sencilla: echando un vistazo más detallado a lo que ya tenemos, y preguntándonos cómo podemos mejorarlo un poco más mañana.

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